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Minsait: El sistema de crédito en México necesita moverse a otra velocidad

De acuerdo con Jesús Flores Meunier, director de Servicios Financieros de Minsait, una empresa de Indra Group, los procesos de otorgamiento siguen operando con lógica tradicional en un entorno que exige inmediatez. Hoy el uso de la tecnología está redefiniendo cómo se evalúa, procesa y escala el crédito en el sistema mexicano.

El acceso al crédito en México continúa siendo una de las principales limitantes para el crecimiento empresarial. A pesar de la relevancia del sistema financiero y de la necesidad de ampliar el financiamiento, el flujo de crédito sigue enfrentando barreras que responden más a su diseño operativo que a la disponibilidad de recursos.

Durante años, los procesos de originación y evaluación se han construido bajo esquemas pensados para grandes corporativos. Con el tiempo, estos mismos modelos se extendieron hacia segmentos como las PyMEs, generando una operación que hoy resulta poco alineada con su realidad.

En la práctica, esto se traduce en procesos largos, fragmentados y con múltiples puntos de fricción. El onboarding y la evaluación concentran gran parte de esta complejidad: solicitudes que requieren información repetida, validaciones en distintas etapas y criterios que no reflejan la dinámica operativa de los negocios.

La complejidad del proceso como freno al crédito

Para las empresas, especialmente las PyMEs, el impacto es directo. El tiempo que toma acceder a financiamiento puede frenar decisiones clave de operación, expansión o inversión. Para las instituciones financieras y los actores que atienden a este segmento, la carga operativa y la fragmentación de procesos dificultan la eficiencia y reducen la velocidad de respuesta al mercado.

“Hoy pedir crédito sigue siendo más complicado de lo que debería. El sistema financiero necesita procesar crédito a la velocidad a la que operan las PyMEs”, señala Jesús Flores, director de Servicios Financieros de Minsait en México.

Este desajuste entre la velocidad del negocio y la velocidad del crédito se ha convertido en uno de los principales retos del sector.

A nivel macro, la oportunidad es evidente. El nivel de penetración del crédito en México continúa por debajo de otras economías, mientras que existe una base amplia de empresas con potencial de financiamiento que aún no está siendo atendida de manera eficiente.

Un cambio impulsado por tecnología

Frente a este escenario, el sistema financiero está entrando en una fase de transformación operativa. La digitalización del crédito ya no se limita a mejorar interfaces o canales, sino que está redefiniendo el corazón del proceso: cómo se integra la información, cómo se evalúa el riesgo y cómo se toma la decisión.

Tecnologías como la inteligencia artificial, la integración de datos en tiempo real y los modelos de servicio bajo demanda están permitiendo consolidar en un solo flujo procesos que antes operaban de forma aislada.

Esto implica pasar de esquemas fragmentados a modelos integrados donde el onboarding, la validación, la evaluación y la originación se ejecutan de forma continua, reduciendo tiempos y mejorando la trazabilidad.

“El reto está en simplificar cómo se decide el crédito. Integrar procesos y datos permite construir un sistema más ágil, con mayor capacidad de respuesta y mejor alineado con el mercado”, explica Flores.

De procesos manuales a modelos escalables

Uno de los cambios más relevantes es la posibilidad de operar el crédito bajo esquemas más industrializados. Este enfoque permite atender mayores volúmenes sin incrementar proporcionalmente la carga operativa, manteniendo consistencia en la evaluación y control en la operación.

En términos prácticos, esto se traduce en decisiones más rápidas, procesos digitales y una experiencia más fluida para el usuario final. La diferencia frente a los modelos tradicionales es significativa: ciclos que antes tomaban semanas o meses comienzan a resolverse en días.

Además, la integración de múltiples fuentes de datos permite construir perfiles de riesgo más completos, ampliando el universo de empresas que pueden ser evaluadas bajo criterios más precisos.

El sistema financiero mexicano enfrenta una presión creciente para ampliar el acceso al crédito y hacerlo de forma más eficiente. La competencia, la evolución regulatoria y la entrada de nuevos modelos operativos están acelerando este proceso.

En este contexto, la capacidad de procesar crédito de manera ágil, precisa y escalable se está convirtiendo en un factor determinante de competitividad.

La conversación ya no gira en torno a cuánto crédito existe en el sistema, sino a la capacidad de ponerlo en circulación de forma efectiva.

En este escenario, firmas tecnológicas con conocimiento del sector financiero —como Minsait— están avanzando en modelos que permiten rediseñar estos procesos desde dentro de las instituciones, integrando datos, automatización y nuevas capacidades de decisión.

Fuente: Comunicae

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