Lo que el Mundial deja claro sobre equipos de alto rendimiento

- Muchas compañías pierden velocidad incluso con talento preparado porque las decisiones siguen concentradas en pocas personas y la coordinación falla justo cuando más se necesita capacidad de respuesta.
- Gallup reporta que el compromiso laboral global cayó a 20%, su nivel más bajo desde 2020, una señal que refleja el desgaste en el liderazgo y desconexión dentro de las organizaciones.
- Saskia de Winter Training señala que el alto rendimiento se sostiene cuando las personas entienden su rol y pueden responder sin detener la operación.
Las selecciones que llegan a las últimas fases de un Mundial rara vez dependen de una sola figura. La diferencia aparece en equipos donde cada jugador entiende qué hacer, toma decisiones rápido y responde sin esperar instrucciones desde la banca.
En las empresas ocurre algo parecido. Muchos equipos tienen talento preparado y aun así reaccionan lento frente a cambios o crisis. El problema no está en el equipo, sino en cómo se coordinan las decisiones. Líderes saturados que deben aprobar todo y áreas que avanzan sin claridad terminan frenando la operación cuando se necesita más velocidad.
“Las plantillas de alto rendimiento funcionan porque cada colaborador entiende qué tiene que resolver, cómo se conecta con los demás y hasta dónde puede tomar decisiones sin necesidad de aprobación. Cuando todo necesita autorización, las respuestas empiezan a frenarse”, señala Saskia de Winter, socia fundadora y directora general de Saskia de Winter Training, firma de capacitación empresarial e individual que este año celebra su 25 aniversario.
El talento no alcanza
Gallup reporta que el compromiso laboral global cayó a 20%, su nivel más bajo desde el año 2020. La consultora explica que una de las principales causas está en el desgaste del liderazgo y en la desconexión entre colaboradores.
La recta final de un torneo también deja otra lección: los equipos sólidos mantienen coordinación incluso, cuando están bajo presión. Todos entienden qué está pasando, cómo reaccionar y qué prioridad atender primero. Eso reduce errores y acelera la respuesta cuando aparecen cambios inesperados.
“En el caso de las compañías cuando los roles no son claros o las decisiones viven concentradas en pocas personas, cualquier ajuste operativo comienza a atorarse. Las reuniones aumentan, las respuestas llegan tarde y los errores crecen”, agrega de Winter.
Cuando todo pasa por una persona
Uno de los problemas más comunes dentro de las organizaciones es que la velocidad termina dependiendo de unas cuantas personas. En teoría existe estructura, en la práctica todo debe validarse arriba.
Ahí es donde muchos equipos pierden agilidad, aunque tengan experiencia o capacidad técnica. El desgaste no aparece solo por exceso de trabajo sino por dificultad para responder rápido.
De acuerdo con Saskia de Winter Training, las empresas que sostienen equipos ágiles comparten tres características:
- Prioridades que todos entienden: Los equipos avanzan más rápido cuando saben qué es urgente, qué puede esperar y cómo impacta su trabajo en el resultado. La claridad evita retrabajos y esfuerzos dispersos.
- Equipos que comparten información rápido: Cuando la información fluye entre áreas, las respuestas llegan antes y los problemas se detectan más rápido.
- Líderes que no frenan decisiones: Los equipos ágiles necesitan líderes que den dirección. Si las personas tienen margen para actuar, la operación responde con más velocidad y menos desgaste. Esto tiene que ver con aprender a delegar y en confiar en los otros.
Coordinación es la clave
El Mundial vuelve a poner este tema en la conversación: el talento individual ayuda a ganar momentos, la coordinación es lo que sostiene los resultados.
Por eso, las compañías que buscan mejorar resultados necesitan revisar algo más profundo que la productividad individual. La pregunta relevante está en cómo fluye la coordinación, qué tan claras son las metas y cuánto margen tiene cada persona para actuar sin detener toda la operación.
“En el futbol existe una frase que aplica también en el mundo empresarial: ‘el talento gana partidos, un equipo gana campeonatos’. Los resultados más sólidos aparecen cuando las personas comparten criterio, entienden cómo responder juntas y mantienen coordinación incluso en momentos decisivos”, concluye Saskia de Winter.




