Conversación con Santiago González, cofundador y CGO de Spakio
Hace cuatro años, Santiago González, junto con Luis Orestano y Marcos Suárez, fundó Spakio, una plataforma tecnológica nacida con una premisa sencilla: crear espacio para mejorar la calidad de vida de las personas.
Lo que comenzó como una idea —permitir que cualquiera pudiera manejar sus objetos físicos como si fueran digitales— hoy es una compañía en crecimiento que combina logística, tecnología y confianza para ayudar a miles de usuarios a organizar su vida.
En este aniversario, Santiago mira hacia atrás con la serenidad que solo dan los años de aprendizaje, ensayo y error. “Hemos vivido de todo: los días que no sabíamos si íbamos a lograrlo, los que no dormimos por entregar, y los que celebramos porque algo que soñamos hace años empezó a funcionar”, cuenta.
Pero, más allá del crecimiento y las cifras, lo que más le ha dejado este camino son las lecciones que no aparecen en los reportes ni en los decks de inversión.
“Hoy se cumplen cuatro años desde que fundamos Spakio, y quiero compartir los cuatro aprendizajes más importantes que me deja este viaje”, dice.
1. Enamórate del proceso.
A veces creemos que la felicidad o el éxito llegan cuando alcanzamos una meta: facturar cierta cantidad, tener un equipo grande o vender la empresa. Pero, según González, esa es una ilusión.
“La verdadera satisfacción está en lo que haces todos los días, no en el resultado final. En mi caso, no quiero que mi felicidad dependa del ‘outcome’, sino de lo que estamos creando cada día. Suena fácil, pero es un reto constante.”
2. El camino importa, pero importa más con quién lo recorres.
Construir una startup es una montaña rusa emocional, y compartirla con las personas correctas lo cambia todo. “Idear, construir y escalar Spakio con Luis y Marcos ha sido una gozada”, confiesa.
Aunque son distintos, comparten los mismos valores y la visión de lo que quieren lograr. “Nos reímos, nos ponemos serios cuando toca, y sabemos que cualquier cosa que decimos es por el bien de la compañía. Y no solo somos nosotros tres: hay mucha gente valiosa que cree en esta misión y la hace suya todos los días.”
3. Escucha y no te alejes de los clientes.
En los primeros meses, el equipo de Spakio hacía todo con sus propias manos: recogían, inventariaban, entregaban y, sobre todo, escuchaban. “Cuando creces, corres el riesgo de alejarte, de crear estructura y perder contacto con quienes más saben de tu producto: los clientes.”
Para él, ahí están todas las respuestas: “¿Mi solución funciona? ¿Qué le falta? ¿Qué sobra? ¿Con quién me comparan? Si no estás ahí, lo pierdes.”
4. Sé muy celoso con tu tiempo.
En una startup —y en la vida— los recursos son limitados. “El tiempo es el más valioso. Dedicarle energía a lo que no suma o a personas que no te inspiran es dejar de dedicarle tiempo a lo que sí importa.”
González asegura que basta con ver una agenda para entender las prioridades de alguien: “¿Tiene tiempo para su familia? ¿Para hacer ejercicio? ¿Dice que su prioridad es vender o estar cerca del cliente, pero no lo refleja en su calendario? Ahí está la verdad.”
Hoy, cuatro años después, Santiago no tiene claro todo lo que vendrá, pero sí sabe lo que quiere seguir haciendo: “Resolver problemas reales. Construir con gente que admiro. Y disfrutar el camino, con todo y sus altas y bajas.”
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