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En corto con Santiago González: Lo que aprendimos después de más de 100 pitches

Cuando Santiago González Baqué, Luis Orestano y Marcos Suárez fundaron Spakio, lo hicieron buscando crear espacio para mejorar la calidad de vida de las personas.

En una ciudad donde el tiempo y el espacio parecen escasear, imaginaron una plataforma tecnológica que permitiera manejar los objetos físicos como si fueran digitales.

Desde entonces, Spakio se ha convertido en un one-stop shop de almacenamiento inteligente. Su equipo recoge los artículos de los clientes directamente en sus casas u oficinas, genera un inventario digital con fotografías y descripciones, los guarda de manera segura y los entrega de vuelta en menos de 24 horas.
Una solución práctica, pensada para quienes buscan orden, flexibilidad y libertad.

Pero construir una empresa de cero —una que combina logística, tecnología y confianza— no ha sido tarea fácil. “Hemos presentado Spakio más de cien veces ante fondos, aceleradoras, family offices, ángeles y advisors”, recuerda González. “Y aunque al principio pensábamos que la clave estaba en tener el deck perfecto y la métrica exacta, con el tiempo entendimos que los verdaderos aprendizajes no vienen de los slides.”

De esas más de cien conversaciones, Santiago y su equipo se llevan una lista de lecciones que, dice, valen más que cualquier ronda de inversión:

1. No te enamores de la solución, enamórate del problema.
El producto puede cambiar, evolucionar o incluso reinventarse. Pero si el equipo no está obsesionado con el problema que busca resolver, el camino se vuelve insostenible.

2. Si no te ves diez años en ese negocio, no lo hagas.
La idea de un “exit” rápido es una trampa. “Si crees que vas a hacerte millonario en dos o tres años, te vas a frustrar. Esto toma mucho más tiempo del que imaginas”, afirma.

3. Disfrutar del camino no es opcional, es obligatorio.
Desde los primeros clientes hasta las noches sin dormir, el proceso completo tiene que disfrutarse. “Si tu única motivación es el resultado, este camino no es para ti.”

4. Lo más importante es con quién compartes el viaje.
Socios, equipo, familia, mentores. “Eso es lo que sostiene cuando nada más lo hace. No importa qué tan grande sea tu visión: si estás solo, todo pesa más.”

5. No todos los fondos son para ti.
Encontrar inversionistas alineados con la visión del negocio es más valioso que conseguir el cheque más grande. “Un fondo que invierte menos pero cree en lo que haces vale más que uno que quiere convertirte en algo que no eres.”

Después de más de cien presentaciones, González no solo ha perfeccionado su pitch. Ha aprendido —como tantos fundadores— que cada intento de convencer a otros también es un espejo.

“Cada pitch te acerca más a entender tu negocio”, dice, “pero, sobre todo, te acerca a entenderte como founder. Y eso, al final, es lo que realmente marca la diferencia.”

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José Manuel Aguirre

Con más de 15 años de experiencia en el sector financiero, Miguel I. Gallo P. es un profesional enfocado en innovación, emprendimiento social, venture capital y estrategia. Combina su conocimiento con una mentalidad de aprendizaje constante, promoviendo la discusión de temas relevantes —incluso polémicos— para abrir conversación y generar nuevas perspectivas.

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