Nuevos programas educativos quintuplican el interés de emprender en México

- 7.2% de jóvenes de 18 a 24 años emprendieron motivados por un programa educativo de emprendimiento, frente a 1.3% de mayores de 25 años, lo que representa 5 veces más como motivo para emprender.
- 73.2% de las personas emprendedoras tiene licenciatura o un nivel superior, mientras que en la población general la proporción es 21.6%.
- La falta de liquidez, los problemas con socios y la mala administración se mantienen entre las principales razones de fracaso empresarial, áreas donde la formación para emprender puede marcar la diferencia.
La inclusión de materias, actividades y experiencias prácticas de emprendimiento en los nuevos planes de estudio está contribuyendo a que más personas den el paso de emprender y desarrollen habilidades clave para gestionar e impulsar el crecimiento de sus empresas.
En el marco del Día Internacional de la Educación (24 de enero), la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) destaca que los esfuerzos de instituciones educativas por incorporar contenidos de emprendimiento en la formación han quintuplicado el interés de las personas menores de 24 años por fundar una empresa, lo que demuestra que la educación para emprender no se limita a “motivar”: implica enseñar a convertir ideas en modelos viables, tomar decisiones con información y construir empresas con bases sólidas desde el aula.
De acuerdo con la Radiografía del Emprendimiento en México 2025, estudio elaborado por la ASEM, 7.2% de las y los jóvenes de 18 a 24 años emprendieron impulsados por un programa educativo de emprendimiento, frente a 1.3% de las y los mayores de 25 años. Esto representa una influencia 5 veces más grande de los actuales programas educativos como impulsores del emprendimiento entre las personas más jóvenes.
El estudio también revela que 73.2% de las personas emprendedoras tiene licenciatura o un nivel educativo superior, frente a 21.6% en la población general; y 41.5% cursó su último grado en una escuela privada, mientras que, en el total de la población, ese porcentaje es 16.3%.
La ASEM también señala que algunos motivos de fracaso de las empresas podrían abordarse desde la educación emprendedora. Principalmente la falta de liquidez y capital de trabajo (responsable del 26.5% de los fracasos de las empresas en México), problemas con socios/as (23.4%), problemas para conseguir financiamiento (21.5%) y mala administración del negocio (20.0%), entre otras.
“Los datos muestran que las empresas fundadas por las personas más jóvenes alcanzan la rentabilidad más rápido pero su nivel de facturación es menor, por lo que una formación educativa que facilite la transformación de ideas en modelos de negocio viables y escalables aumenta la probabilidad de éxito empresarial en todas las etapas de la vida de las y los emprendedores, y de sus empresas”, señaló Liliana Orozco, Coordinadora de Investigación de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM).
Para fortalecer el emprendimiento en México, es clave que distintos actores trabajen en conjunto: la academia contribuye con investigación y formación de talento, el gobierno con políticas públicas efectivas, y la iniciativa privada con infraestructura y acceso a mercados. La coordinación entre estos frentes es lo que permite que más empresas nazcan, crezcan y se consoliden como motores de cambio.
La creciente motivación de los menores de 25 años por fundar empresas responde a la implementación de nuevos programas formativos en instituciones de educación superior y media superior que ayudan a desarrollar conocimientos técnicos, así como competencias como trabajo en equipo, liderazgo y comunicación. Incorporar una visión emprendedora en la formación, que incluye proyectos reales, retos con empresas, mentorías, ferias, incubación y vinculación con el sector productivo ayuda a que más estudiantes estén mejor preparados para incidir de manera positiva en su entorno y aportar al desarrollo social.
Aunque, este impulso no se limita a la juventud recién egresada, pues en promedio, las personas fundadoras de empresas en México iniciaron sus empresas a los 31 años de edad, y 71% de las personas fundadoras de empresas actualmente tiene más de 34 años.
“Cuando la educación es práctica, se convierte en empresa. La educación emprendedora no sólo inspira; acorta la curva de aprendizaje y reduce errores que cuestan caro: liquidez, conflictos con socios y mala administración. Si queremos que nazcan más empresas y, sobre todo, que sobrevivan y crezcan, debemos integrar esta formación de manera sistemática: menos teoría, más práctica; menos intención, más ejecución” señaló Ulrick Noel, Director General del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera (EGL) del Tecnológico de Monterrey.
En este contexto, integrar la educación emprendedora, desde etapas tempranas y con enfoque práctico, no es solo una apuesta educativa que multiplica por cinco el impulso por emprender en México: es una estrategia de desarrollo para ampliar oportunidades, fortalecer la capacidad de gestión de las nuevas generaciones y elevar las probabilidades de que más empresas se mantengan, crezcan y generen valor en sus comunidades.




