En conversación con Arnaud Thevenet, fundador de Scenius LATAM y venture partner en Zenani Capital, surge una pregunta inevitable: ¿vuelven los SPAC como una nueva burbuja… o como la oportunidad que esperaban las startups de América Latina?
El detonante de la conversación es Chamath Palihapitiya, uno de los personajes más polémicos de Silicon Valley, que acaba de anunciar su regreso al terreno de los SPAC con American Exceptionalism Acquisition Corp, buscando levantar US$250 millones en la NYSE. El detalle curioso es que antes de lanzarlo, el propio Chamath hizo una encuesta en X preguntando si debía hacerlo: 70% de los 57,864 votantes le dijo que no. Aun así, decidió volver.
Arnaud recuerda que la primera ola de SPACs dejó un sabor amargo. Varias startups salieron al mercado demasiado verdes, con unit economics débiles y un hype desmedido. “El resultado fue obvio: caídas fuertes y una reputación dañada para este instrumento”, apunta.
Pero subraya que el contexto en la región ya no es el mismo que en 2020. “Hoy muchas scaleups latinoamericanas han pasado por varias rondas grandes, expandido operaciones a varios países y fortalecido su governance. Están en un punto de mayor madurez”, comenta.
Ese cambio abre la puerta a que los SPACs vuelvan a ser una herramienta relevante para la región. “No todas las scaleups tienen todavía el tamaño, la predictibilidad financiera o la banca de inversión para un IPO clásico. Pero sí tienen lo suficiente para presentar una narrativa creíble y atractiva frente a sponsors de SPAC”, explica.
En contraste con un IPO —caro, lento y reservado a jugadores globales consolidados—, un SPAC ofrece más flexibilidad en la valoración, negociaciones directas y acceso a capital que puede rondar los US$200 o 300 millones. “Para una scaleup latinoamericana, ese puente puede significar dar el salto de jugador regional a competidor global”, agrega Arnaud.
El ejemplo de Satellogic, que salió a Nasdaq en 2022 vía SPAC valuada en US$262 millones, muestra que no es una vía imposible para startups de la región.
La clave, dice Arnaud, será que la narrativa del regreso de los SPAC venga acompañada de mayor exigencia, para no repetir los errores de la primera ola.




