De América Latina a Estados Unidos: por qué más empresas buscarán instalarse en EE. UU. en 2026
Operar “desde adentro” se sitúa como la nueva estrategia para ganar escala, acceso a capital y mayor previsibilidad en un mercado cada vez más competitivo.
Cada vez más compañías latinoamericanas están dejando de mirar a Estados Unidos solo como un destino de exportación y empiezan a considerarlo como un lugar para operar. La mezcla de ajustes comerciales selectivos, incentivos para relocalizar producción (nearshoring) y un mayor interés de Washington por fortalecer cadenas de suministro regionales está acelerando una decisión que antes solía quedar “para después”: abrir subsidiarias, hubs regionales o estructuras permanentes en territorio estadounidense.
El giro es relevante porque cambia la lógica de crecimiento. En vez de depender únicamente del comercio transfronterizo, más empresas prefieren estar dentro del mercado: reducir fricciones logísticas, anticiparse a exigencias regulatorias y estar más cerca tanto del capital como de los clientes. Y el contexto para 2026 refuerza esa tendencia: la inversión extranjera global vuelve a concentrarse con fuerza en economías desarrolladas, con Estados Unidos entre los principales polos de atracción.
“El ‘nearshoring’ y los ajustes comerciales están acelerando decisiones que antes se postergaban. Pero instalarse en EE. UU. no es solo abrir una oficina: implica coordinar temas corporativos, migratorios, contractuales y de cumplimiento desde el primer día. Cuando eso se planifica bien, la operación gana resiliencia ante cambios regulatorios y puede escalar con más previsibilidad”, señala Esteban J. Elías, socio y Head of Latin America Practice de Leech Tishman.
EE. UU. sigue siendo un imán para las empresas
El atractivo se relaciona principalmente con el tamaño y acceso a capital. El PIB de Estados Unidos superó los US$ 27 billones en 2024, cerca de una cuarta parte de la economía mundial. A la vez, la inversión extranjera directa mundial habría crecido 14% en 2025, con mayor concentración en economías desarrolladas como Estados Unidos. Todo esto refuerza su peso como destino para compañías que buscan estabilidad jurídica, financiamiento y cercanía con clientes globales.
En cuanto al comercio regional, este sigue mostrando dinamismo: las exportaciones de América Latina crecieron 6,4% en 2025. Pero el panorama se vuelve más exigente por nuevas medidas comerciales selectivas y ajustes arancelarios en EE. UU., que están empujando a varias empresas a replantear su estrategia. Para muchas, la respuesta ya no es solo “exportar más”, sino operar localmente para reducir la exposición regulatoria y evitar fricciones logísticas.
La influencia latina
A los factores macroeconómicos se suma un componente demográfico y cultural difícil de ignorar. Estados Unidos alberga a más de 63 millones de personas de origen latino, cerca de 19% de su población. Y el tamaño económico de esa comunidad también pesa: el PIB generado por la población latina supera los US$ 3,2 billones. Para empresas con propuestas biculturales o con una estrategia regional, ese mercado puede reducir barreras de entrada y acelerar la adopción.
Un enfoque regional que acelera decisiones
En el plano geopolítico, la administración estadounidense viene reforzando su interés en el hemisferio occidental, con foco en cadenas de suministro regionales, seguridad energética y cooperación tecnológica. Combinado con incentivos a la relocalización productiva, ese giro está empujando una integración empresarial más profunda entre ambos bloques.
El resultado es un entorno mixto: más exigencia regulatoria y comercial, pero también más oportunidades para quienes entran con estructura y visión de largo plazo. “Hoy la pregunta ya no es solo si conviene entrar a Estados Unidos, sino cómo hacerlo de manera ordenada. En 2026 vemos a más empresas latinoamericanas pasar de una lógica de exportación a una lógica de presencia: operar localmente, entender reglas sectoriales y construir una estructura que acompañe el crecimiento sin añadir fricción innecesaria”, finalizó Esteban Elías, socio y Head of Latin America Practice de Leech Tishman.




