El valor que tienes no depende del puesto: conocerte para volver a construirte
Después de una pérdida profesional, una de las preguntas más importantes no es qué sigue, sino quién eres cuando ya no tienes el cargo, la empresa o la posición que durante años ayudaron a definirte. Una conversación con Juan Carlos Colín, El Coach Godín, abrió una reflexión sobre autoconocimiento, fortalezas y la posibilidad de construir una vida profesional desde aquello que realmente nos hace únicos.
Hay momentos en la vida profesional en los que toca detenerse y hacerse una pregunta incómoda: ¿quién soy cuando dejo de ser aquello que hacía?
El puesto cambia. La empresa puede desaparecer. Un proyecto termina. Incluso una carrera que parecía perfectamente trazada puede tomar otro rumbo. Y cuando eso ocurre, no solamente se modifica nuestra situación laboral. También puede tambalearse la idea que tenemos de nosotros mismos.
Pero el punto de partida para reconstruirnos no está en buscar inmediatamente el siguiente puesto, sino en volver hacia nosotros mismos.
Esa fue una de las ideas centrales de una conversación con Juan Carlos Colín, Founder & CEO de El Coach Godín, alrededor del autoconocimiento y de cómo identificar aquello que constituye nuestro verdadero valor. La premisa es sencilla: hay cosas que puedes perder y otras que nadie puede quitarte.
Antes de preguntarte qué hacer, pregúntate quién eres
El autoconocimiento suele presentarse como un ejercicio personal, casi introspectivo. Sin embargo, tiene una dimensión profundamente profesional.
Conocernos implica identificar nuestras capacidades naturales, aquello que hacemos con relativa facilidad, lo que otros reconocen constantemente en nosotros y, sobre todo, aquello que nos genera energía.
Esta idea tiene sus raíces en la Psicología Positiva, campo desarrollado, entre otros investigadores, por Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi. A diferencia de una psicología concentrada principalmente en reparar el daño y estudiar la enfermedad, la Psicología Positiva amplió la mirada hacia las experiencias positivas, los rasgos individuales y las condiciones que permiten mejorar la calidad de vida y desarrollar el potencial humano. 2. Sesion 2 D.A.R. El Coach God…
Desde esta perspectiva, las fortalezas son capacidades que ya existen en nosotros para pensar, sentir y actuar, y que favorecen un funcionamiento óptimo. No se aprenden de la misma manera que una competencia: se desarrollan. Además, utilizarlas puede generar emociones positivas, energía y un mejor desempeño. 2. Sesion 2 D.A.R. El Coach God…
Por eso, una buena pregunta profesional no siempre es “¿en qué soy bueno?”, sino también: ¿qué hago que parece fácil para mí, pero que otras personas encuentran difícil?
Otra pregunta puede ser todavía más reveladora: ¿qué te piden los demás constantemente?
Y hay una tercera: ¿qué te da energía incluso cuando estás cansado?
Las respuestas ayudan a identificar aquello que forma parte de nuestra manera natural de funcionar y que, precisamente por resultarnos tan familiar, muchas veces damos por sentado. 2. Sesion 2 D.A.R. El Coach God…
El trabajo no inventó tus fortalezas
Una de las trampas de construir nuestra identidad alrededor del trabajo es pensar que nuestras capacidades existen porque una organización nos dio un espacio para utilizarlas.
En realidad, la organización creó el contexto en el que determinadas fortalezas pudieron manifestarse.
Una persona puede haber sido reconocida como un gran líder, negociador, comunicador, estratega o constructor de relaciones dentro de una empresa. Pero cuando pierde ese puesto puede sentir que también perdió aquello que la hacía valiosa.
No es así.
El cargo era el contexto. La fortaleza era tuya.
Esta distinción resulta fundamental cuando toca comenzar de nuevo.
Las fortalezas tampoco deben entenderse como una lista rígida de atributos que funciona igual en cualquier circunstancia. Su expresión depende del contexto y de la situación. Una misma característica puede manifestarse de maneras distintas dependiendo del entorno en el que se encuentre la persona. 2. Sesion 2 D.A.R. El Coach God…
Por eso, conocerse no consiste solamente en identificar una serie de adjetivos que nos describan. Consiste en entender cómo funcionamos, qué nos mueve, qué nos energiza y en qué condiciones podemos desarrollar nuestro mejor trabajo.
Aceptar lo que terminó para recuperar lo que permanece
Cuando una etapa profesional termina, es natural concentrarse en lo que se perdió: el ingreso, el título, el equipo, el reconocimiento, los contactos o el lugar que ocupábamos dentro de una organización.
Pero existe otra forma de mirar ese momento.
Aceptar una realidad no significa aprobarla ni resignarse. Significa reconocerla tal como es, distinguir aquello que podemos cambiar de aquello que no podemos controlar y, a partir de ahí, decidir cómo responder. 2. Sesion 2 D.A.R. El Coach God…
La aceptación se convierte así en una herramienta para recuperar capacidad de acción.
No podemos controlar todas las circunstancias. Siempre podemos trabajar sobre nuestra respuesta ante ellas.
En una transición profesional, esto significa dejar de gastar energía intentando modificar lo que ya ocurrió y comenzar a identificar qué permanece: nuestras capacidades, nuestra experiencia, nuestros valores, nuestras relaciones, nuestros aprendizajes y, sobre todo, nuestras fortalezas.
La pregunta cambia de “¿por qué me pasó esto?” a “¿qué tengo todavía conmigo para construir lo que sigue?”
Encontrar el valor que permanece
Ese ejercicio implica hacer un inventario diferente.
¿Qué aprendiste?
¿Qué haces especialmente bien?
¿Qué te da energía?
¿Qué problemas sabes resolver?
¿Para qué te buscan los demás?
¿En qué momentos has sentido que estabas completamente involucrado en lo que hacías?
También implica mirar hacia afuera.
Como parte del trabajo de autoconocimiento, El Coach Godín propone preguntar a personas que nos conocen bien cuál consideran nuestra mayor fortaleza y en qué momento han visto que esa misma fortaleza se convierte en un problema. La diferencia entre lo que nosotros vemos y lo que otros observan puede revelar puntos ciegos importantes. 2. Sesion 2 D.A.R. El Coach God…
Ese ejercicio puede llevar a una conclusión poderosa: tu valor nunca estuvo realmente en el puesto. El puesto era uno de los lugares donde ese valor podía expresarse.
Por eso, perder una posición deja de significar perder quién eres.
El siguiente paso no consiste únicamente en encontrar otro trabajo. Consiste en encontrar otro contexto donde tus fortalezas, tus valores y aquello que te da sentido puedan volver a encontrarse.
Porque conocerse no es un ejercicio para encerrarse en uno mismo.
Es una herramienta para saber desde dónde quieres volver a construir.
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