La vendimia 2026 comienza en Bodegas Tierra de Origen: el momento en que nace una nueva añada
Cada gran vino tiene un momento decisivo. No ocurre cuando se descorcha una botella, sino mucho antes, entre los viñedos, cuando el enólogo determina que cada racimo ha alcanzado el equilibrio perfecto entre azúcar, acidez, color y compuestos fenólicos. Ese momento ya llegó para Bodegas Tierra de Origen, que el pasado 1 de agosto dio inicio oficialmente a su vendimia 2026, marcando el comienzo de una nueva añada nacida en el Valle de Guadalupe, Jalisco.
La vendimia representa uno de los periodos más importantes del calendario vitivinícola. En el hemisferio norte, esta temporada se desarrolla entre julio y octubre, dependiendo de la variedad de uva, las condiciones climáticas y el estilo de vino que se busca elaborar. Es el instante en el que meses de trabajo en el viñedo convergen en una sola decisión: cosechar en el momento exacto.
En Bodegas Tierra de Origen, ese momento es resultado de un seguimiento técnico constante encabezado por Javier Casillas, fundador, CEO y enólogo de la bodega, quien monitorea la evolución de cada parcela para evaluar la concentración de azúcares, el desarrollo del color y la madurez fenólica de las uvas.
“La vendimia no se decide por una fecha en el calendario. Se decide cuando la naturaleza nos dice que la uva ha alcanzado su mejor expresión. Nuestro trabajo consiste en escucharla y actuar en el momento preciso”, explica Javier Casillas.
El inicio del proceso que transformará la uva en vino
Una vez cortados los racimos, comienza una nueva etapa dentro de la bodega. La fruta llega prácticamente de inmediato para iniciar el proceso de fermentación, considerado el corazón de la elaboración del vino.
Es durante esta fase cuando las levaduras transforman el azúcar natural de la uva en alcohol, dando origen al vino. A lo largo de varias semanas, el equipo técnico supervisa cuidadosamente la temperatura y el comportamiento de la fermentación para preservar las características que definirán el perfil de cada etiqueta.
“La fermentación es donde ocurre la verdadera magia. Ahí la uva deja de ser fruta para convertirse en vino. Nosotros no forzamos ese proceso; lo acompañamos, lo cuidamos y permitimos que cada variedad exprese su identidad”, señala Casillas.
Después de la fermentación, el vino continúa con procesos de estabilización y filtrado. Dependiendo del estilo buscado, algunas etiquetas pasarán varios meses en barricas de roble, mientras que otras permanecerán un tiempo en tanques de acero inoxidable antes de ser embotelladas entre seis y ocho meses después de la cosecha.

Una tradición que une al campo y a la bodega
La vendimia también representa uno de los momentos de mayor actividad humana dentro del viñedo. Durante estas semanas, numerosas personas participan en la recolección manual de la uva, un trabajo que exige precisión para preservar la calidad de cada racimo.
Una vez concluida la cosecha, la labor se traslada a la bodega, donde Javier Casillas y su equipo técnico dirigen cada etapa de la vinificación con el objetivo de transformar esa fruta en vinos que reflejen el carácter del territorio.
“Cada botella comienza mucho antes del descorche. Empieza en la tierra, continúa en las manos que cuidan cada vid y se consolida con cada decisión que tomamos durante la elaboración. Nuestro compromiso es que cada añada represente con orgullo el origen de donde venimos”, afirma el fundador de Bodegas Tierra de Origen.
La vendimia 2026 marca así el inicio de un nuevo capítulo para la bodega jalisciense. Durante los próximos meses, los primeros racimos cosechados el 1 de agosto recorrerán un proceso que culminará en vinos que buscarán expresar la identidad, el terroir y el orgullo alteño que distinguen a Bodegas Tierra de Origen.
Porque antes de llegar a la copa, cada vino nace en el viñedo. Y cada nueva añada comienza con una decisión tomada en el instante perfecto.
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