Bodegas Tierra de Origen impulsa el vino de Los Altos durante el Primer Festival del Vino y el Queso de Valle de Guadalupe, Jalisco

El encuentro reunió a productores de vino, queso y alimentos artesanales para fortalecer la identidad enológica de Los Altos de Jalisco y consolidar a la región como un nuevo destino para el enoturismo mexicano.
Mientras miles de aficionados al futbol seguían el partido entre México e Inglaterra, en el corazón de Los Altos de Jalisco se escribía otra historia. Una que habla de viñedos, productores locales y una región que busca consolidar una identidad propia alrededor del vino.
El pasado 5 de julio se llevó a cabo el Primer Festival del Vino y el Queso de Valle de Guadalupe, Jalisco, un encuentro que reunió a bodegas, queserías, productores artesanales y visitantes como parte de la Ruta de las Vendimias del Estado de Jalisco, iniciativa que busca posicionar al estado como uno de los destinos emergentes del vino mexicano.
Entre los participantes estuvo Bodegas Tierra de Origen, proyecto vitivinícola que ha apostado por elaborar vinos con identidad alteña y que aprovechó el festival para acercar sus etiquetas a nuevos consumidores, además de reforzar el mensaje de que el vino jalisciense vive un momento de crecimiento.
“Como enólogo, estoy convencido de que un gran vino comienza en el viñedo, pero su verdadera historia se completa cuando encuentra a las personas que lo disfrutan. Festivales como este acercan al consumidor al origen del vino y, al mismo tiempo, impulsan el crecimiento de toda una región que tiene las condiciones, el talento y la pasión para consolidarse como un referente del vino mexicano”, señaló Javier Casillas, fundador, CEO y enólogo de Bodegas Tierra de Origen.


Un escaparate para el vino de Jalisco
El festival permitió reunir a algunos de los proyectos vitivinícolas que hoy están construyendo la escena del vino en Los Altos, una región históricamente reconocida por su producción agroalimentaria y que ahora busca abrirse paso también en la viticultura.
Durante la jornada participaron bodegas como Viñedo Puño de Sueños, Carril El Fuerte Viñedo Boutique, Viñedo Cerca Blanca, Altos Norte Vinícola, Bodegas Varaduz, Vinos Terra 14, Villa Virgen y Finca San Antonio, además de productores de quesos artesanales, miel, alimentos regionales y gastronomía local.
Más allá de la venta y degustación de productos, el encuentro sirvió como un espacio para fortalecer la colaboración entre productores que comparten el objetivo de posicionar a Los Altos como una nueva región vitivinícola dentro del mapa mexicano.
“Las grandes regiones vitivinícolas del mundo no se construyen únicamente con buenos vinos; se construyen cuando productores, autoridades, restaurantes y la comunidad trabajan con una visión compartida. Este tipo de eventos permite que más personas descubran el potencial de Los Altos de Jalisco y que el vino se convierta también en un motor de desarrollo económico, turístico y cultural para toda la región”, añadió Casillas.

Una identidad distinta
Bodegas Tierra de Origen ha construido su propuesta alrededor de un mensaje sencillo: provienen del “otro” Valle de Guadalupe.
No del reconocido valle vitivinícola de Baja California, sino del municipio jalisciense del mismo nombre, donde las condiciones climáticas, la altura y la tradición agrícola están dando forma a una nueva generación de vinos mexicanos.
“En Bodegas Tierra de Origen hacemos vino mexicano con raíz, identidad y orgullo alteño”, resume la filosofía de la casa.
Un primer paso para una tradición
La primera edición del Festival del Vino y el Queso dejó claro el interés de productores, autoridades y visitantes por impulsar este tipo de espacios.
Con el respaldo de la Oficina de Turismo de Valle de Guadalupe y de FIDETUR, el evento busca convertirse en una cita recurrente dentro de la Ruta de las Vendimias de Jalisco, fortaleciendo el turismo gastronómico y promoviendo el consumo de productos elaborados en la región.
Para proyectos como Bodegas Tierra de Origen, encuentros de este tipo representan mucho más que una vitrina comercial: son una oportunidad para construir una narrativa colectiva alrededor del vino de Los Altos y demostrar que el panorama vitivinícola mexicano continúa expandiéndose hacia nuevas regiones, con propuestas que apuestan por el origen, la colaboración y la identidad local.




