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Cómo un emprendedor descubrió que el mayor problema de muchos médicos no estaba en el quirófano, sino en Excel

La mayoría de las startups de salud nacen intentando mejorar diagnósticos, desarrollar nuevos dispositivos o incorporar inteligencia artificial a la medicina.

Vira nació para resolver algo mucho menos visible, pero igual de doloroso: el dinero.

No porque los médicos no sepan cobrar. Sino porque el sistema nunca fue diseñado para ellos.

Un día, Imanol Daran escuchó una frase que cambiaría el rumbo de su siguiente empresa.

“Paso más horas en Excel que atendiendo pacientes.”

La reacción fue inmediata.

¿Cómo era posible que un profesional que había dedicado más de una década a formarse para salvar vidas terminara su jornada persiguiendo pagos por WhatsApp, llamando a aseguradoras o corrigiendo facturas rechazadas por errores administrativos?

Ese no parecía un problema de software.

Era un problema de infraestructura.

De construir tecnología médica… a construir infraestructura financiera

Imanol no llegó al sector salud por casualidad.

Como ingeniero en software egresado del Tecnológico de Monterrey, fundó Neuron Health en 2017. Lo que comenzó como una agencia de desarrollo terminó convirtiéndose en una empresa especializada exclusivamente en healthcare.

Durante seis años, su equipo desarrolló soluciones que iban desde simuladores de ultrasonido con inteligencia artificial y realidad aumentada hasta plataformas de telemedicina y algoritmos para nutrición y bienestar.

La empresa creció de cero a más de 60 colaboradores, desarrolló más de 50 proyectos e impulsó tecnología utilizada por hospitales, universidades y organizaciones médicas alrededor del mundo.

Pero mientras ayudaban a digitalizar la medicina, Imanol detectó un patrón.

La innovación estaba llegando al consultorio.

La administración seguía atrapada veinte años atrás.

El verdadero cuello de botella

En México, una gran parte de los médicos independientes continúa administrando su práctica prácticamente de forma manual.

Las cartas de honorarios para aseguradoras se acumulan durante meses.

Las facturas se solicitan por WhatsApp.

Los pagos requieren llamadas, seguimientos y hojas de cálculo.

Las terminales bancarias fueron diseñadas para comercios tradicionales, no para consultorios médicos.

El resultado es simple: mientras aumenta el número de pacientes, también aumenta la carga administrativa.

Y el tiempo deja de invertirse en medicina para dedicarse a perseguir dinero.

Cortesía de Imanol Daran

Ahí nació Vira

En lugar de construir otro software médico, Imanol decidió atacar el problema financiero.

Así nació Vira, una plataforma que automatiza tres procesos que consumen buena parte del tiempo de un consultorio:

  • Cobro de cartas de honorarios ante aseguradoras mediante inteligencia artificial.
  • Facturación electrónica automatizada para pacientes.
  • Terminales de pago diseñadas específicamente para médicos, con conciliación bancaria integrada.

La idea es sencilla.

Que el médico no tenga que convertirse también en contador, cajero, gestor de cobranza y administrador.

Diseñar para médicos, no adaptar soluciones existentes

Uno de los productos más recientes de la compañía resume bien esa filosofía.

Mientras la mayoría de las terminales punto de venta son plataformas genéricas adaptadas para distintos negocios, Vira decidió construir una específicamente para consultorios médicos.

No se trató de cambiar colores o agregar funciones.

Se trató de entender cómo cobra un médico, cómo factura, cómo interactúa con aseguradoras y qué procesos deberían desaparecer por completo gracias a la automatización.

Es una diferencia sutil, pero importante.

En lugar de pedirle al médico que aprenda un sistema financiero, el sistema financiero aprende cómo trabaja un médico.

Más tiempo para atender pacientes

Hoy, más de 2,000 médicos utilizan la plataforma.

Según datos de la empresa, procesa más de 2,000 cartas de honorarios al mes, alcanza una tasa de recuperación superior al 99% y ha reducido el tiempo promedio de cobro de hasta seis meses a alrededor de 15 días.

Pero quizá la métrica más importante no aparece en ningún dashboard.

Cada factura que se genera automáticamente.

Cada pago que deja de perseguirse por teléfono.

Cada hora que un médico recupera para atender pacientes en lugar de hacer trabajo administrativo.

Porque, al final, el problema nunca fue que los médicos no supieran cobrar.

El problema era que nadie había construido la infraestructura financiera pensando realmente en ellos.

Y esa es precisamente la oportunidad que Imanol Daran y Vira decidieron perseguir.

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