Un año construyendo puentes para el Climate Tech en Latinoamérica

Por Eduardo Flórez, Ecosystem Builder en CATAL1.5°T LATAM
Antes de viajar a Colombia para visitar a mi familia, quise hacer algo que muchas veces dejamos para después: pausar. La semana pasada cumplí mi primer año como Ecosystem Builder en el Tecnológico de Monterrey para la iniciativa CATAL1.5°T, y estos días me han servido para revisitar todo lo que este rol me ha permitido aprender, conectar y construir junto a personas increíbles en la región.
Ha sido un año lleno de retos, viajes, conversaciones profundas y oportunidades para entender mejor el estado del Climate Tech en Latinoamérica. Y, sobre todo, ha sido un privilegio acompañar a las emprendedoras y emprendedores de nuestros programas de Pre-aceleración y Aceleración en cada etapa: convocatorias, selección, bootcamps, Demo Days y mucho más.
Después de doce meses intensos, si tuviera que condensarlo todo, me quedo con tres aprendizajes clave.
1. El ecosistema se construye a la velocidad de la confianza
La fuerza del ecosistema está en las relaciones humanas. Ninguna conexión, viaje o programa tiene impacto real si no se construyen relaciones genuinas, basadas en confianza y colaboración.
Este año confirmé que construir ecosistema es, ante todo, construir comunidad. Ha sido muy especial reconocer y ser reconocido en eventos y foros: ver caras conocidas, volver a saludar, escuchar un “ah, tú eres el de CATAL1.5°T”. Detrás de cada tarjeta, cada LinkedIn, cada reunión, hay historias, motivaciones y compromisos reales con la acción climática.
Ese tejido de relaciones —emprendedores, fondos, corporativos, aliados técnicos, gobiernos, organizaciones de apoyo al emprendimiento— es el que, en la práctica, hace posible que las soluciones climáticas de la región tengan una oportunidad real de escalar.
2. Latinoamérica tiene el talento, pero necesita más puentes
Viajar y escuchar a emprendedores, inversionistas y organizaciones en distintos países me mostró algo que ya intuía, pero que ahora veo con mucha más claridad: Latinoamérica tiene un potencial enorme en Climate Tech, pero todavía nos faltan puentes.
En la región hay talento, tecnología, modelos de negocio innovadores y una urgencia climática que se vive todos los días. Lo que muchas veces falta es conectar:
- mercados con mercados,
- capital con soluciones,
- conocimiento técnico con problemas concretos,
- gobiernos y reguladores con startups que pueden acelerar la transición.
Ese es, literalmente, el corazón de mi rol como Ecosystem Builder: tejer puentes entre startups de Climate Tech y actores clave como inversionistas, fondos de venture capital, corporativos, gobiernos, aliados técnicos y organizaciones de apoyo al emprendimiento.
Desde CATAL1.5°T —una iniciativa del Tecnológico de Monterrey, implementada por el Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, en alianza con GIZ México y EIT Climate-KIC, con financiamiento de BMZ y el Green Climate Fund— trabajamos para que las soluciones con alto potencial de impacto tengan acceso a los recursos, redes y conocimientos que necesitan para escalar. Nuestros programas se enfocan en sectores clave para la descarbonización: energía, movilidad, uso de suelo y ciudades sostenibles.
Y si algo me deja este año es la certeza de que, bien conectada, Latinoamérica puede jugar en las grandes ligas de la innovación climática global.
3. Acompañar a emprendedores climáticos es un privilegio
El tercer aprendizaje es muy personal: acompañar a emprendedores es un privilegio. Estar cerca de sus procesos, desde las primeras convocatorias, las entrevistas de selección, los talleres, hasta los Demo Days, me recordó que la innovación climática no solo necesita capital y tecnología: necesita gente que escuche, conecte y habilite.
No hay mejor recompensa que ver cómo una startup del programa levanta capital, cierra un piloto con un aliado estratégico, mejora su tracción comercial o entra a un nuevo mercado, y saber que, de alguna forma, pusiste un pequeño granito de arena para que eso sucediera. Cada avance de estas empresas —por más “pequeño” que parezca— es una pieza más en la construcción de una economía baja en emisiones en la región.
Ser parte del crecimiento de startups Climate Tech ha sido, sin duda, de lo más valioso de este año.
Hoy, al mirar hacia atrás, solo puedo sentir gratitud. Gracias al equipo que hace que CATAL1.5°T suceda todos los días, y a las startups, organizaciones aliadas y personas que han confiado en mi trabajo y en esta iniciativa.
Lo que viene para 2026 será aún más emocionante.
Feliz de seguir construyendo puentes, sinergias y comunidad para el Climate Tech en Latinoamérica.




