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Someone Somewhere entra a Costco de la mano de Lindt & Sprüngli con 60,000 cosmetiqueras de artesanía mexicana

Lo que comenzó como una pregunta —“¿qué pasaría si vendieran productos de artesanos mexicanos en Costco?”— acaba de tener una primera respuesta concreta: Someone Somewhere entra a Costco México en colaboración con Lindt & Sprüngli, con una edición especial de 60,000 cosmetiqueras elaboradas por artesanos mexicanos y acompañadas de chocolates Lindor.

La alianza se estrena en plena temporada navideña, uno de los momentos comerciales más importantes del año para Lindt, con una apuesta clara: convertir un producto de regalo en un vehículo de impacto social y ambiental.

200 millones de artesanos, 50% en pobreza: el experimento detrás del anaquel

En el mundo hay alrededor de 200 millones de artesanos y cerca de la mitad vive en pobreza. La tesis de negocio de Someone Somewhere ha sido, desde sus inicios, que una parte de esa realidad puede cambiar si las grandes empresas integran el trabajo artesanal en sus cadenas de valor: mochilas, playeras, chamarras, cosmetiqueras y otros productos de tela que ya se compran por millones cada año.

La empresa, certificada como B Corporation, trabaja con cientos de artesanos en comunidades de México, buscando elevar sus ingresos por encima de la línea de bienestar y profesionalizar su vínculo con el mercado global.

La entrada a Costco con Lindt pone esa hipótesis a prueba en un escenario de alto volumen: 60,000 unidades de un solo producto significan miles de horas de trabajo artesanal vinculado a una marca global y un flujo de ingresos mucho más estable que la venta fragmentada de souvenirs.

Una pieza más en una estrategia global de alianzas

El movimiento encaja en la estrategia de Someone Somewhere de crecer vía alianzas con grandes marcas y canales mayoristas. En los últimos años, la empresa ha cerrado colaboraciones con Delta Air Lines, que incorporó amenity kits fabricados por artesanos mexicanos; con Decathlon México, a través de una “Hiking Bag” hecha con CircuLoom; y con marcas como Chobani en proyectos de merch con impacto social.

La lógica es clara: en lugar de depender únicamente de su propio e-commerce o tiendas físicas, Someone Somewhere apuesta por convertirse en proveedor estratégico de productos con propósito dentro de cadenas globales, llevando artesanía y textil circular a sectores como viajes, deporte, alimentación… y ahora, retail de gran formato y chocolates premium.

¿Qué viene después del experimento Costco?

Para Lindt, la colaboración representa una forma de agregar valor emocional y social a un producto estacional altamente competitivo. Para Someone Somewhere, es una vitrina para mostrar que el trabajo artesanal y la circularidad pueden operar a escala de Costco sin sacrificar trazabilidad ni condiciones justas.

La pregunta de fondo sigue abierta, pero el experimento ya está en marcha: si más empresas decidieran que “el origen tiene valor” y ajustaran sus cadenas de suministro en consecuencia, el mapa del trabajo artesanal —y del retail— podría verse muy distinto en la próxima década.

Por ahora, la respuesta más inmediata está en los pasillos de Costco: una cosmetiquera tejida con historia, impacto y chocolates suizos adentro.

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