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Denuncia.org: la plataforma ciudadana que traduce el lenguaje de la justicia en México

En 2019, una tarde cualquiera en la Ciudad de México, dos mujeres se sentaron a tomar un café. No sabían que de esa conversación iba a salir una plataforma que, cinco años después, habría ayudado a millones de personas a entender algo tan básico —y tan distante para muchos— como: ¿qué hago si fui víctima de un delito?

Un café, dos mujeres y una pregunta incómoda

De un lado de la mesa estaba María José Salcedo, desde su rol en la Fundación Friedrich Naumann México. Del otro, Irene Tello Arista, al frente de Impunidad Cero. Las dos llevaban años trabajando alrededor del mismo elefante en la sala: la justicia en México no solo es lenta e ineficiente, también es incomprensible para la mayoría.

Entre sorbo y sorbo, empezaron a ponerle nombre a lo que veían todos los días: estudios técnicos, diagnósticos profundos sobre el sistema, propuestas de reforma… pero muy poca información pensada para la persona común, esa que no habla “legalés”, que nunca ha entrado a un Ministerio Público y que, cuando escucha la palabra “denunciar”, piensa automáticamente en pérdida de tiempo, humillación y desgaste.

En algún momento, la conversación se detuvo en una pregunta sencilla pero incómoda:

“Si un día logramos mejorar el sistema de justicia, ¿de qué va a servir si la gente sigue sin denunciar?”

Ahí se alineó todo. Desde la fundación, María José veía una oportunidad clara: usar la tecnología, el diseño y el lenguaje ciudadano para bajar la barrera de entrada a la justicia. Irene traía el pulso del problema desde la trinchera de la sociedad civil. Faltaba darle forma a esa intuición compartida.

Así nació la idea de Denuncia.org.

No fue un proyecto que se armara de un día para otro. Hubo que traducir códigos penales en frases comprensibles, convertir procesos engorrosos en pasos claros, diseñar guías que no intimidaran, sino que acompañaran. Había que pensar en la mujer que llega sola a denunciar violencia, en la persona que acaba de sufrir un robo, en la familia que busca a un desaparecido y no sabe ni por dónde empezar.

Con el tiempo, esa idea que cabía en una servilleta de café se volvió un sitio web vivo, en constante evolución. Guías por tipo de delito, explicadas en lenguaje llano. Un mapa de Ministerios Públicos en todo el país. Un directorio de organizaciones civiles que pueden acompañar a las víctimas. Infografías, videos, formatos descargables. Todo en un mismo lugar, con un mensaje de fondo: no estás sola, no estás solo; esto es lo que puedes hacer.

Guías, talleres y millones de visitas: el impacto en cinco años

Los años pasaron más rápido de lo que imaginaban. Cuando miraron hacia atrás, las cifras ya contaban otra historia:

  • Más de 40 talleres impartidos en distintos estados.
  • Más de 13,000 personas que han recibido información para aprender a denunciar.
  • 16 guías creadas junto con diseñadoras mexicanas.
  • Y algo que ninguna de las dos hubiera podido escribir en esa servilleta inicial: más de 2 millones de visitas al sitio.

En 2021, Denuncia.org recibió el Premio Latinoamericano de Democracia Digital en la categoría de sociedad civil. Para muchos fue un reconocimiento a la innovación cívica. Para María José e Irene fue una confirmación silenciosa: esa intuición del café tenía razón. La justicia también se construye explicando, acompañando y traduciendo.

María José lo cuenta con honestidad: al ver el video que conmemora los primeros cinco años del proyecto, se le salió una lágrima. No solo por los números, ni por los premios, sino por algo más íntimo: la certeza de que su trabajo consiste en detectar proyectos con potencial, armar alianzas, conseguir recursos y crear las condiciones para que esas ideas no se queden en buenas intenciones.

Cinco años después, Denuncia.org funciona casi como un servicio público no oficial. Personas de todo el país entran a la página buscando respuestas en el momento más difícil: después de haber sido víctimas. A veces llegan de noche, desde el celular. A veces desde una computadora de trabajo, disimulando. Siempre con la misma pregunta: ¿qué puedo hacer?

Al final, la historia de Denuncia.org no es solo la historia de una plataforma, ni de una fundación, ni de una organización. Es la historia de lo que pasa cuando alguien ve un hueco en medio del sistema y decide no resignarse. De lo que puede nacer de un café entre dos mujeres que se atreven a tomar en serio una idea que suena demasiado simple: explicar bien las cosas puede cambiar vidas.

Y mientras el sistema de justicia sigue enfrentando sus propias batallas, la página sigue ahí, abierta, lista para recibir a la siguiente persona que, en lugar de quedarse con la frustración, decide dar un paso más y preguntar: ¿cómo denuncio?

Con información de María José Slacedo

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