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Energía Real dona una planta solar de 227.8 kWp a Ciudad de los Niños de Monterrey y libera recursos para becar hasta 17 familias al año

Una alianza entre empresas del sector solar impulsa el acceso educativo en una de las zonas más vulnerables de Monterrey, donde la energía limpia se convierte en motor de movilidad social.

En un momento en que la transición energética y el impacto social buscan encontrarse en proyectos tangibles, Energía Real anunció la donación de una planta solar de 227.8 kWp a Ciudad de los Niños de Monterrey, A.B.P., una institución que ofrece educación de alto nivel a niñas, niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. La iniciativa —realizada en colaboración con Aluminext Solar Racking, Energon Solar, Exel Solar, Fundación Xignux y STROM— representa el esfuerzo más grande de impacto social que la compañía ha realizado hasta ahora.

La instalación fotovoltaica permitirá que el presupuesto que antes se destinaba al pago de electricidad sea redirigido a lo que más importa dentro de la organización: becar estudiantes. Con el ahorro anual generado por la planta, Ciudad de los Niños podrá financiar becas para entre 14 y 17 familias cada año, dentro de una comunidad de más de 900 familias y 1,300 alumnos. El beneficio, explican sus directivos, es inmediato y sostenido: una infraestructura que reduce costos operativos y amplía la capacidad educativa en uno de los entornos más desafiantes de la ciudad.

Para Santiago Villagómez, CEO y fundador de Energía Real, el proyecto tiene una dimensión especial. Lo describió como “mi favorito del año” y el donativo más grande en el que la empresa ha participado. Lo que más lo impresionó, señala, fue el modelo educativo de Ciudad de los Niños, especialmente por la decisión de abrir un campus en la zona de Topo Chico, una de las áreas más vulnerables de Monterrey. Ahí, la organización ofrece educación equivalente al nivel de instituciones privadas de alto rendimiento, lo que permite que los estudiantes accedan a mejores empleos, becas y oportunidades de movilidad social para toda la familia.

Villagómez subraya que este tipo de iniciativas son tan relevantes como el portafolio comercial habitual de Energía Real. La empresa, dedicada a financiar e instalar soluciones de energía solar para compañías de distintos sectores, ha buscado que sus proyectos de impacto tengan el mismo rigor técnico y la misma ambición que sus operaciones tradicionales. En esta ocasión, atribuyó el logro al liderazgo de Víctor Manuel Romo Álvarez y al compromiso de aliados como Aluminext —empresa conocida por impulsar proyectos con propósito—, Exel Solar, Energon y las fundaciones que hicieron posible la instalación.

La colaboración también destaca la labor de Claudia García, Antulio González y Ximena Cantú, parte del equipo que impulsó la iniciativa desde Energía Real y articuló los esfuerzos de los distintos socios. Para la empresa, el proyecto es un ejemplo de cómo integrar innovación tecnológica con impacto comunitario, un principio que forma parte del ADN con el que busca contribuir a un futuro sostenible.

La inauguración de la planta solar no solo representa un avance en eficiencia energética; también redefine cómo las empresas pueden vincular su capacidad técnica con la transformación social. En Topo Chico, donde oportunidades de calidad son escasas, la energía proveniente del sol se convierte ahora en un vehículo para cambiar trayectorias de vida.

Energía Real afirma que seguirá apostando por iniciativas que combinen sostenibilidad ambiental y desarrollo humano, recordando que la transición energética tiene rostros concretos: el de los estudiantes que hoy podrán acceder a una educación que antes parecía inalcanzable.

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