Pensar en voz alta: una conversación con Itziar Rodríguez y Santiago Bolio, Directores de ITTT México
ITTT (It’s Time To Think) es un movimiento que ha logrado lo que parecía imposible: reunir a jóvenes de todo el mundo para detenerse a pensar. En una era marcada por la inmediatez, el ruido digital y la superficialidad de los algoritmos, esta comunidad propone volver a la búsqueda de la belleza y la filosofía-—a las humanidades, la antropología, la conversación honesta— como camino para entendernos a nosotros mismos y al mundo.
Nacido en España, el movimiento se ha expandido rápidamente a más de 40 ciudades en ocho países (entre ellos Reino Unido, Colombia, Finlandia, Alemania, Suiza, Chile y México). Su propuesta es sencilla y poderosa: crear cultura a través del pensamiento crítico, generar espacios libres de distracciones y fomentar diálogos que inviten a la búsqueda compartida de la verdad.
En México, Itziar Rodríguez, es abogada por la Universidad San Pablo CEU (Madrid) y tiene un Máster en Gestión Cultural en la Universidad Carlos III de Madrid. Santiago Bolio, es politólogo por el ITAM. Ambos asumieron en enero de 2025 la dirección de ITTT en el país. Conversamos con ellos sobre la historia detrás de este movimiento, su relación con los fundadores globales Javier Roca y Javier Fernández, y los planes que tiene para seguir construyendo comunidad en América Latina.

Entrevista
Techla: ¿Cómo descubrieron ITTT y qué fue lo que les movió a traer este movimiento a México?
Santiago: ITTT llegó a nosotros como a cualquier persona, por amigos en común que ya formaban parte de esto en España. En Madrid se organizan cada mes con un promedio de asistencia de 500 personas y tienen presencia en más de 30 ciudades. Por lo tanto, el país y la ciudad de habla hispana más grandes del mundo no podían quedarse atrás. México se encuentra repleto de problemas, y hay pocos lugares para hacerse las preguntas necesarias, para encontrar gente distinta, pero que comparta las mismas preocupaciones. Es indispensable encontrar puntos en común, pero sobre todo ir por las personas dónde están, hablar el idioma de la calle, hacer que sea fácil convivir y coexistir.
Techla: En pocas palabras, ¿cómo describirías lo que es ITTT para alguien que nunca ha escuchado de él? ¿Por qué crees que hoy es tan necesario “pararse a pensar”?
Iztiar y Santiago: ITTT es un movimiento cultural impulsado por jóvenes para fomentar el pensamiento libre. Buscamos respuestas a grandes preguntas en torno a nosotros mismos y nuestro comportamiento en el mundo. Queremos transformar la sociedad empezando por lo local. Actualmente, “pararse a pensar” es más necesario que nunca porque existe demasiada información y ruido. Estamos atrapados por la “la paradoja de la elección” donde las ideas se consumen rápido y sin cuestionar, difícilmente podemos descifrar lo que es real. Por ello necesitamos ir a lo concreto a platicar con personas en un espacio físico, con momentos tangibles y personas con cara, nombre y apellido. Así, ITTT promueve la reflexión, el diálogo y la construcción del criterio propio. Queremos que surjan amistades y proyectos en común, terminar la polarización y salir del mundo virtual hacia el real. El éxito lo medimos no por la cantidad de personas que asistan, sino por las que siguen ahí al cerrar el evento.

Techla: ITTT nació en España de la mano de Javier Roca y Javier Fernández. ¿Cómo fue tu acercamiento con ellos y cómo ha sido la colaboración para aterrizar el proyecto en México?
Iztiar y Santiago: “Los Javis” como se les dice en España han sido muy generosos con su acompañamiento, tiempo y esfuerzo para que esto crezca en toda Hispanoamérica. En específico se busca que lo local prevalezca sobre lo global y por lo tanto existe mucha libertad sobre los temas a presentar en cada thinkglao. Nos han permitido replicar los formatos, canales de difusión, marca y nos apoyamos del equipo que existe en Madrid para hacerlo crecer en México.
Al mismo tiempo buscamos crear alianzas en el país, asegurarnos de que se hablen los temas importantes en México. Necesitamos ser un punto de encuentro para los jóvenes en cada ciudad, y por ello estamos en una búsqueda constante de mentes inquietas y en un esfuerzo continuo por hacer las preguntas más importantes para nuestra sociedad y los tiempos actuales.
Techla: Uno de los conceptos más interesantes de ITTT son los thinkgaos, estos encuentros donde se conversa sobre temas profundos en distintos lugares del mundo. ¿Cómo funcionan y qué los hace distintos de una charla o foro tradicional?
Iztiar y Santiago: Los “thinkglaos” se organizan cada mes y cada uno tiene un tema distinto que es desconocido para la audiencia. En cada uno invitamos a un ponente y le pedimos responder en 18 minutos a una pregunta que le hacemos en el momento, después abrimos el espacio a 40 minutos de preguntas y debate abierto con la audiencia. Al final, llegan pizzas y la gente se puede quedar a cenar y tomarse las cervezas que quieran pagando una entrada de 200 pesos. Esto nos genera un espacio para conversar sin prisa y conocer a personas nuevas, igual de dispuestas a encontrarse con los demás. Hasta el momento, tenemos presencia en CDMX y Puebla, pero siempre estamos en busca de personas proactivas que quieran empezar en su ciudad.
Techla: ¿Qué tipo de temas o preguntas están explorando hoy los jóvenes en México dentro de ITTT? ¿Has notado diferencias respecto a lo que se conversa en otros países?
Iztiar y Santiago: En México hemos tenido mucho interés en temas culturales y sociales, desde el desarrollo de los pueblos mágicos hasta la moda y los problemas del “fast fashion”. En otros hemos hablado sobre resiliencia o las relaciones amorosas en un mundo tan filtrado por las redes sociales. En 2026 nos esperan temas de urbanismo, literatura y dilemas morales a los que nos enfrentamos a diario.
Es una realidad que cada país enfrenta preocupaciones propias: en España, el elevado costo de la vivienda es un tema dominante, mientras que en México la inseguridad y desigualdad son temas muy presentes. Sin embargo, también existen inquietudes compartidas por los jóvenes de todo el mundo, y es precisamente en ellas donde radica el mayor interés. La libertad, la muerte, el sentido común y su ausencia, la obsesión por la riqueza material, la necesidad de trascendencia, la resiliencia ante la adversidad, la felicidad, el bien, la valentía y la amistad son solo algunos de los temas que preocupan profundamente a la juventud actual.

Techla: El movimiento ya está presente en más de 30 ciudades del mundo. ¿Cuáles son los planes concretos para crecer en México y en América Latina? ¿Hay nuevas ciudades o países en el horizonte?
Iztiar y Santiago: El crecimiento es y siempre ha sido orgánico. Sucede cuando alguien local está dispuesto a ofrecer su tiempo y esfuerzo para empezar en su ciudad. Por ello siempre estamos abiertos a gente proactiva que quiera ser embajador local. Nosotros les ayudamos con todo, pero necesitamos personas dispuestas a estar en cada ciudad, buscando espacios y abriendo los temas de conversación. En los últimos dos meses empezamos thinkglaos en Colombia y Chile, aquí en México no tarda Monterrey.
Techla: ¿Cómo puede alguien en México involucrarse con ITTT? ¿Hay formas de participar más allá de asistir a los encuentros presenciales?
Iztiar y Santiago: ¡Por supuesto! ITTT vive y crece a partir de los voluntarios. El organizar cada Thinkglao requiere de muchas manos y gente dispuesta a dar su tiempo para coordinarlos. Siempre estamos con los DMs abiertos en nuestras redes sociales para todo aquel que quiera ser voluntario y anfitrión en un thinkglao. Nuestra comunidad de asistentes, pero también de voluntarios cree cada mes y solo es cuestión de levantar la mano para no quedarse fuera.
Techla: ITTT promueve la búsqueda de la verdad y el pensamiento crítico, valores que parecen contracorriente en la era de los algoritmos. ¿Qué significa para ti recuperar el valor de la verdad?
Iztiar y Santiago: En la experiencia cotidiana se ha vuelto la norma asumir que la verdad no existe, que cada quién tiene “su verdad”, pero, aunque esto es falso también es más fácil no cuestionarlo. En ITTT no venimos a imponer una visión, sino a invitar a la gente a que busque el bien y la verdad. Queremos que los algoritmos dejen de pensar por nosotros y hacerlo sin ningún sesgo o filtro. Al final, si lo piensas, pensar no es tan difícil.
Techla: ¿Qué impacto te gustaría que tuviera ITTT en los jóvenes mexicanos dentro de unos años?
Iztiar y Santiago: Queremos que sea un lugar de encuentro para la juventud en México. Esto es un movimiento cultural, y por lo tanto el éxito se alcanzará en la medida que esto crezca más allá de ITTT. Esperamos ser el punto de partida para amistades, proyectos, aventuras y un sin fin de encuentros, lograr ser semillero de ideas y nuevas empresas.
Techla: Si tuvieras que invitar a alguien a su primer thinkglao, ¿qué le dirías para convencerlo de sumarse
Iztiar y Santiago: Les diríamos que el mundo no está solo en las ideas o en las pantallas, si no en encuentros concretos y reales, en la experiencia y la conversación. Más aún, que para pensar y vivir necesitamos de los otros y por lo tanto es necesario poner la voluntad, y en este caso solo asistir y mantener la capacidad de asombro bien abierta. Estamos convencidos que al finalizar la noche se irán no solo contentos sino también con un par de ideas que al inicio no conocían.
ITTT llegó a México como una bocanada de aire fresco en tiempos de ruido y dispersión. En una sociedad que premia la velocidad y castiga la pausa, este movimiento ha logrado lo contrario: detener a cientos de jóvenes para conversar, reflexionar y redescubrir la profundidad de lo humano. Lo que comenzó como una idea en Madrid, hoy se convierte en una red internacional que invita a pensar en comunidad, sin pantallas, sin filtros y con la honestidad que nace del encuentro cara a cara.
Su crecimiento orgánico refleja que el pensamiento crítico no está en crisis, sino en transformación. ITTT demuestra que la juventud latinoamericana no solo busca entretenimiento o productividad, sino también sentido. En cada thinkglao, detrás de una pizza y una cerveza, hay un intento colectivo por recuperar el valor de la verdad, la amistad y el diálogo.
Quizás esa sea la gran lección de este movimiento: que pensar sigue siendo un acto revolucionario. Y que, en medio de algoritmos y notificaciones, todavía hay quienes se reúnen a preguntarse —con calma y con otros— hacia dónde vamos y qué significa, en última instancia, vivir bien.




