Desde una idea en Argentina hasta revolucionar la ingeniería civil: la historia detrás de Grondplek
Todo comenzó como una idea entre amigos, una conversación sobre cómo la tecnología podía cambiar para siempre la manera en que construimos el mundo.
Hoy, después de cuatro años de trabajo silencioso, esa idea tiene nombre, estructura y una misión clara: Grondplek, la primera empresa de impresión 3D de hormigón en Argentina y una de las pioneras en Latinoamérica.
De la visión al proyecto
En 2018, Martín Mom, Tomás Chernoff, Pablo Viana y Mateo Nicolás Salvatto empezaron a imaginar un futuro en el que los edificios no se levantarían ladrillo por ladrillo, sino capa por capa, impresos con precisión milimétrica por máquinas gigantes de concreto.
Durante años investigaron tecnologías, analizaron a los principales fabricantes del mundo y viajaron a conocer las innovaciones que estaban marcando tendencia en Europa y Asia.
Así nació Grondplek, con una visión ambiciosa: transformar la industria de la construcción desde Argentina para toda la región, haciéndola más eficiente, sustentable y humana.
“Queríamos repensar cómo se construye: hacerlo más rápido, con menos impacto ambiental y mejores condiciones para las personas que trabajan en obra”, cuenta Salvatto, uno de los fundadores.
El salto a la realidad
En 2021, Grondplek dio su primer paso concreto: viajó a Dinamarca para visitar las instalaciones de COBOD International, líder mundial en impresión 3D de concreto, y selló un acuerdo que los convertiría en distribuidores oficiales de la marca en Argentina y Latinoamérica.
Al año siguiente, el equipo adquirió su primera impresora BOD2 5-5-3, una máquina capaz de crear estructuras de varios metros de altura en cuestión de horas, con una precisión que ningún método tradicional puede igualar.
En paralelo, el equipo se formó técnicamente en operación y mantenimiento de la maquinaria, y comenzó a diseñar sus primeros proyectos piloto en Argentina.
La alianza que cambia las reglas del juego
En 2025, Grondplek dio un paso decisivo al aliarse con Techint Ingeniería y Construcción, uno de los mayores grupos industriales de la región.
La alianza —formalizada en el Parque de Máquinas de Techint, en General Pacheco— marca el inicio de una nueva etapa: la integración de la impresión 3D en la ingeniería civil e industrial a gran escala.
El objetivo es claro: combinar la experiencia de Techint en infraestructura con la tecnología de Grondplek para reducir tiempos, costos y residuos en la construcción de piezas estructurales y proyectos complejos.
Para lograrlo, instalaron una impresora BOD2 en Argentina, la primera de su tipo en el país.
“La llegada de esta tecnología marca un antes y un después en la historia de la producción, la construcción y la ingeniería civil”, señaló Martín Mom, CEO de Grondplek.
“Estamos demostrando que Latinoamérica también puede liderar la innovación industrial global.”
Impresión 3D para construir el futuro
La tecnología que impulsa Grondplek no solo promete rapidez: también implica eficiencia energética, menor contaminación y mejores condiciones laborales.
Al automatizar tareas pesadas y optimizar el uso de materiales, se reduce el desperdicio, el consumo de agua y la dependencia de moldes o encofrados tradicionales.
En otras palabras, construir con impresoras 3D no solo es más barato, también es más limpio y seguro.
Un nuevo modo de construir
El lema de Grondplek, Novus Aedificandi Modus (“una nueva forma de construir”), resume su propósito: reinventar una industria que ha cambiado poco en más de un siglo.
Desde su sede en Buenos Aires, la startup ofrece hoy servicios de venta, operación, mantenimiento y capacitación en maquinaria 3D, además de acompañar a desarrolladores e ingenieros que buscan incorporar esta tecnología en proyectos reales.
Con el respaldo de COBOD y Techint, Grondplek no solo está introduciendo una nueva herramienta: está definiendo el futuro de la construcción en Latinoamérica.
Y lo hace con una certeza: el futuro no se levanta, se imprime.




