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Belvo y Banco Azteca: la inclusión financiera se escala con datos

En México, millones de personas con capacidad real de pago siguen fuera del sistema financiero formal. La razón: los modelos tradicionales no logran verlas. Frente a este reto, Belvo y Banco Azteca están demostrando que la inclusión financiera no se impulsa con discursos, sino con datos.

A través de su alianza, ambas instituciones han superado ya seis millones de verificaciones de ingresos para la originación de crédito digital, un hito que marca un antes y un después en la forma en que se evalúa la solvencia de los usuarios y se amplía el acceso al crédito formal.

La tecnología de open finance desarrollada por Belvo permite a Banco Azteca integrar fuentes de información confiables y en tiempo real, optimizando sus procesos de evaluación crediticia y reduciendo riesgos. En la práctica, esto significa decir “sí” a más clientes, con decisiones más rápidas, seguras y basadas en datos, sin incrementar la exposición al riesgo.

“La inclusión financiera no se escala con discursos, se escala con datos”, enfatizó Pablo Viguera, cofundador y CEO de Belvo. “Con Banco Azteca nos propusimos cambiar la forma en que las instituciones evalúan a las personas, demostrando que el open finance puede resolver un problema crítico del sistema: cómo ampliar el crédito sin comprometer la seguridad financiera”.

Con más de 23 millones de clientes digitales y una red de casi 1,900 sucursales en todo el país, Banco Azteca se posiciona como un actor clave en la democratización del crédito. Gracias a esta colaboración, la institución puede evaluar mejor el perfil financiero de millones de personas que antes quedaban fuera del radar del sistema bancario.

Para Federica Gregorini, directora general de Belvo en México, este logro confirma que la digitalización responsable y el uso inteligente de los datos son la base de un futuro financiero más justo y accesible:

“Estamos viendo cómo la innovación tecnológica puede derribar barreras históricas y abrir oportunidades reales para millones de mexicanos.”

El caso Belvo–Banco Azteca ejemplifica hacia dónde se dirige el sistema financiero mexicano: hacia un modelo más abierto, inclusivo y basado en datos, donde la tecnología deja de ser un accesorio y se convierte en la palanca central para escalar impacto y crecimiento.

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