EBITDA rápido y crecimiento acelerado: ¿pueden las startups tenerlo todo? Una reflexión con Miguel Gallo

Platicando con Miguel Gallo, Investment Officer en Impact Ventures PSM (IVPSM), área de inversión de impacto de Promotora Social México (PSM), salió a relucir una paradoja que hoy está marcando al mundo del venture capital: los fondos quieren que las startups lleguen más rápido a EBITDA positivo, pero al mismo tiempo no están dispuestos a sacrificar el crecimiento.
“Es una tensión muy real”, me dice. “El capital se encareció y se volvió más escaso, entonces la presión por ver resultados financieros es enorme. Pero seguimos esperando esas historias de crecimiento acelerado… y eso no siempre cuadra”.
Los datos lo confirman: de acuerdo con reportes de Cuántico, CB Insights y Crunchbase, el tiempo que pasa entre rondas se ha extendido bastante. Entre Seed y Serie A ha crecido cerca de 50% y de Serie A a Serie B prácticamente se ha duplicado.
A partir de ahí, Miguel lanza tres preguntas que, según él, los fondos deberían empezar a hacerse:
“Primero, ¿tenemos que extender la vida de los fondos? Quizá ya no basarnos en 10 años, sino en 12 o 15. Eso le daría a las empresas, sobre todo en LATAM, tiempo real de maduración para llegar a salidas más sólidas.”
“Luego está el famoso 80/20. Toda la vida hemos trabajado bajo la lógica de que el 80% fracasa y el 20% te da múltiplos de 10x. Pero, ¿qué pasa si cambiamos el chip? Si tenemos capital más paciente, quizá el éxito podría repartirse entre más empresas, con salidas de 5x en lugar de 10x. Tal vez un 60/40 o hasta un 40/60 sea más realista.”
“Y finalmente, está la reserva de capital. Hoy la regla dice que guardemos el 50% del fondo para follow-ons. Pero si los periodos entre rondas son más largos y más costosos, quizá necesitamos reservar más y apostarle a menos empresas desde el inicio. Eso reduce el riesgo, pero vuelve la selección mucho más exigente.”
Mientras lo escucho, me suelta una última idea que me queda dando vueltas: “Al final, esto se parece cada vez más a la fábula de la liebre y la tortuga. Estamos acostumbrados a correr, pero quizá sea la constancia —y no la velocidad— la que nos dé mejores resultados en el VC”.




