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En corto con Dulce María Barros: Liderazgo con propósito y humanismo en la toma de decisiones

Conversar con Dulce María Barros es descubrir cómo se entrelazan el rigor profesional y la búsqueda de sentido humano. Desde su puesto como Development and Expansion Manager en Irrazonables, lidera la generación y mantenimiento de relaciones con aliados que van desde corporativos y gobiernos estatales hasta fundaciones en México, Centro y Sudamérica. Su responsabilidad no se limita a abrir puertas: también coordina con marketing y operaciones para aumentar la visibilidad de la organización, atraer prospectos y diseñar planes de negocio. A esto se suma el co-diseño e implementación de productos y servicios a la medida de patrocinadores —como la Fundación Argidius—, la supervisión de resultados de proyectos y la gestión de programas para emprendedores sociales y sostenibles, en estrecha relación con sus mentores. Todo ello con un mismo hilo conductor: asegurar contratos, rentabilidad y la correcta administración de presupuestos que permitan sostener el impacto en el tiempo.

Sin embargo, cuando la conversación fluye hacia lo personal, Dulce reconoce que en medio de tanta métrica y eficiencia hay algo que no puede perderse: el humanismo en la toma de decisiones. Esa certeza se consolidó durante su participación en In Altum, un programa internacional de formación en liderazgo con sede en Roma, donde la invitaron a hacer una pausa y volver a las preguntas esenciales.

“En medio de algoritmos y eficiencia, me encontré con un recordatorio muy potente: necesitamos más humanismo en nuestras decisiones”, confiesa. De ahí surgieron reflexiones que hoy guían su manera de ver el liderazgo: cómo cultivar una mirada más profunda en un mundo que corre a toda velocidad, qué lugar le damos a la belleza, al arte y a la historia en la construcción de liderazgos sólidos, y cómo se puede ejercer influencia sin perder la libertad interior.

Más que conclusiones definitivas, Dulce se llevó convicciones en forma de aprendizajes: que el pensamiento crítico y la libertad de expresión deben resistir la cultura del ruido; que la belleza —entendida en su sentido más amplio— despierta sensibilidad y propósito; y que instituciones como la espiritualidad, la familia, la comunidad y la amistad son insustituibles en la formación ética. “Toda transformación política y social empieza siempre por la transformación personal”, asegura.

El agradecimiento lo dirige a María Jimena Sánchez Ravanales y Juan José Jiménez Lema, diseñadores del programa, por haber creado un espacio donde la profundidad intelectual y la conexión humana fueron protagonistas, así como a los tutores y compañeros que con sus preguntas y convicciones enriquecieron la experiencia.

Y aunque su trabajo en Irrazonables le exige moverse entre contratos, análisis y métricas, Dulce conecta las enseñanzas de Roma con su quehacer diario: “Si no tenemos claridad en lo esencial, las alianzas se vuelven transacciones frías. Lo que nos toca construir son relaciones con sentido”.

Su conclusión sintetiza bien el espíritu de la conversación: “Ojalá sigamos creando entornos donde hablar de ética, arte y verdad no sea un lujo, sino el punto de partida. Porque sin eso, cualquier liderazgo se queda corto”.

José Manuel Aguirre

Apasionado por el emprendimiento, la innovación, el impacto social y el desarrollo humano. Colabora con organizaciones y líderes para conectar ideas, personas, capital y oportunidades que generan cambios positivos en la sociedad.

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