En el mundo de las fusiones y adquisiciones, México se ha ganado una reputación peculiar: es uno de los países más difíciles para cerrar transacciones. Así lo describe Alfonso Hernández Galindo, socio en ONEtoONE Corporate Finance y especialista en M&A y finanzas corporativas con más de una década de experiencia liderando transacciones cross-border.
La paradoja es clara. Multinacionales como Constellation Brands, con más de mil adquisiciones en todo el mundo, no han podido concretar ni una sola operación en México. Han cerrado deals en mercados tan desafiantes como Brasil y Perú, pero aquí, nada. “El problema no es de falta de interés ni de oportunidades —explica Hernández—. Es más bien un tema cultural y estructural que termina contaminando las valuaciones”.
Tres factores, un mismo origen
Para Hernández, el bloqueo se resume en tres factores principales:
- Mala calidad de la información: una contabilidad diseñada para pagar menos impuestos, no para reflejar la realidad operativa.
- Estrategias fiscales agresivas: estructuras con factureras, sindicatos fantasmas, outsourcing creativo o RESICOS que, aunque disfrazadas de legalidad, erosionan la transparencia.
- Valuaciones infladas: dueños que, tras años recibiendo dividendos libres de impuestos, creen que ese flujo es el valor real de la empresa, mientras que un comprador —que sí tendrá que pagar impuestos— calcula un valor 20–30 % menor.
Los tres problemas, insiste, comparten una raíz: una cultura profundamente arraigada de evasión fiscal.
Cuando los deals se caen
Las consecuencias son evidentes: operaciones que no llegan a concretarse, no porque el negocio carezca de valor, sino porque la percepción está distorsionada. “El dueño piensa que vender sin pagar nada es posible, pero en la práctica es casi imposible”, afirma.
Como asesor, Hernández reconoce que hay margen para la creatividad: retenciones, escrows, earn-outs, cláusulas de compensación. A veces funcionan, pero no siempre. “La solución de fondo es la más impopular de todas: que todos paguemos impuestos, que compitamos en condiciones justas, y que el gobierno haga bien su parte usando ese dinero para generar bienestar real”.
Una historia que lo ilustra
Hernández comparte un caso revelador: un contador fiscal que diseñó estructuras tan agresivas que terminó quedándose con la empresa de sus propios clientes. “Hoy presume su vida de lujo en redes. Es un ejemplo de cómo estas estrategias, más que proteger al empresario, muchas veces terminan costándole todo”.
Una visión panorámica
Parte de la claridad con la que Hernández explica estos dilemas proviene de su propia trayectoria. Antes de ser socio en ONEtoONE, trabajó en firmas globales como Deloitte, lideró finanzas en startups de alto crecimiento como LatAm Autos, fue CFO en una empresa familiar del sector industrial (Porcewol by Alfher) y emprendió su propio camino en banca de inversión.
Esa diversidad le ha dado una visión panorámica del mundo de los negocios: sabe leer tanto la lógica financiera como las realidades operativas y estratégicas de una empresa. Su sello es la comunicación clara y persuasiva, con la que logra simplificar conceptos financieros complejos y adaptarlos a distintos públicos.
El futuro del M&A en México
Para Hernández, México tiene todo para convertirse en un terreno fértil de fusiones y adquisiciones, pero requiere un cambio de fondo en la cultura empresarial y fiscal. “Mientras no resolvamos la evasión y la falta de transparencia, las valuaciones seguirán contaminadas y los deals seguirán cayéndose”, concluye.
Su diagnóstico es claro y, aunque suene incómodo, apunta al centro del problema: para que el M&A florezca en México, primero hay que normalizar lo más impopular de todo: pagar impuestos.




