¿Cómo lograr más casos de éxito en el impacto? Miguel Gallo apunta al blended finance

En la conversación con Miguel Gallo, Investment Officer en Impact Ventures PSM, el área de inversión de impacto de Promotora Social México (PSM), una idea se quedó flotando en el aire: quizás el ecosistema de impacto en Latinoamérica no carece de talento, ni de proyectos innovadores, ni de inversionistas con interés… sino de un catalizador que permita cerrar el círculo.
Ese catalizador, dice Miguel, podría estar en las finanzas mixtas (blended finance).
La lógica es sencilla de explicar, aunque compleja de implementar: se trata de usar capital filantrópico, público o con mayor tolerancia al riesgo para atraer capital privado hacia proyectos que, además de generar retornos financieros, tienen un impacto social o ambiental profundo.
“Al final, lo que hacen las finanzas mixtas es reducir riesgos y crear confianza”, señala.
Los mecanismos pueden tomar muchas formas: grants, garantías y seguros, deuda en condiciones preferenciales, asistencia técnica o estructuras de capital mixto. Todos ellos comparten el mismo propósito: abrir la puerta para que modelos probados puedan escalar y para que sectores que normalmente quedan fuera del radar de inversión —como la inclusión social o la adaptación climática— consigan capital fresco.
En la región ya hay referentes. Instituciones como BID Invest, CAF o Proparco han impulsado esquemas de este tipo, combinando apoyo técnico y financiero con deuda preferencial o garantías. Los resultados empiezan a notarse en sectores como la equidad, la resiliencia o el acceso a servicios básicos.
Pero la reflexión de Miguel va más allá de la mecánica. Lo que le preocupa es el dilema constante de los emprendedores sociales: cómo crecer sin perder el foco en el impacto. Muchas veces, el mercado y los inversionistas tradicionales los presionan a priorizar retornos económicos, sacrificando la esencia de sus proyectos. En ese camino, iniciativas con gran potencial transformador se quedan cortas, no logran sostenibilidad o, simplemente, desaparecen antes de tiempo.
Ahí es donde el blended finance puede cambiar las reglas del juego. No solo como una herramienta técnica, sino como un puente entre dos mundos que hasta ahora parecen hablar idiomas distintos. “Si logramos que las finanzas mixtas sean ese catalizador, no solo vamos a ver más empresas escalando y llegando a salidas. Vamos a generar un efecto de bola de nieve. Esos casos de éxito atraerán más capital de impacto y crearán un círculo virtuoso que el ecosistema necesita con urgencia”, afirma.
Quizás el futuro del impacto en LATAM no dependa solo de la velocidad de las startups ni de la paciencia de los inversionistas. Tal vez la clave esté en combinar ambos tiempos, con instrumentos que permitan que las historias de éxito dejen de ser la excepción y se conviertan en regla.




