BioPlaster cierra una ronda bridge de $655,000 USD para escalar su tecnología de empaques a base de algas
Después de cinco años de trabajo incansable, el equipo de BioPlaster Research está listo para dar un salto clave en su historia. La startup mexicana acaba de cerrar una ronda bridge por 655 mil dólares, que les permitirá construir su primera planta piloto en Mérida, Yucatán, y comenzar la producción a escala de sus empaques biodegradables hechos a base de algas.
Con esta planta, BioPlaster busca ofrecer una alternativa real a los empaques de papel kraft y al plástico tradicional. Una vez en operación, podrán fabricar cientos de miles de bolsas y metros cuadrados de película biodegradable cada año. Las cifras son contundentes: sus clientes podrán reducir al menos siete toneladas de emisiones de CO₂e por año si reemplazan kraft, y más de veinte toneladas si sustituyen plástico convencional.
Este avance no llegó solo. Detrás hubo una red de aliados que apostaron por la visión de una bioindustria regenerativa nacida en América Latina. Hans-Christian Lauer, de Zenani Capital, realizó un proceso de due diligence riguroso que fue clave para destrabar la ronda y dar confianza a otros inversionistas. Pravin Rodrigues, desde Espera Ventures, fue de los primeros en confiar y resalta que el mayor riesgo hoy no es apostar por estas soluciones, sino quedarse sin hacer nada frente a la crisis ambiental. Rafael Mondragón se sumó por su experiencia comercial y su apuesta por el potencial de mercado de los bioplásticos. Anna Raptis, de Amplifica Capital, impulsó la ronda como parte de su compromiso con mujeres fundadoras en la región.
También se unieron GridX, que ha apoyado a BioPlaster desde sus primeras etapas y hoy redobla su apuesta por el biotech latinoamericano. Rindani Capital, Zero by Fifty Ventures, e incluso aliados como Carl Page y Frank Ling, quienes vieron el potencial desde los inicios, forman parte del grupo que está haciendo realidad esta siguiente etapa.
Pero el cierre de ronda no es el único logro de este año. BioPlaster ya concretó alianzas con actores clave como NASC Logistics para investigación y desarrollo, y firmó acuerdos con Carnival Cruise Line para desarrollar sustitutos al film plástico que usan en sus operaciones. También avanzaron en colaboraciones con proveedores de adhesivos biobasados y firmaron contratos con fabricantes industriales que ya trabajan con marcas como BMW. Esta semana anunciaron la compra oficial de su túnel de secado, el equipo central que pondrá en marcha la planta.
Los siguientes meses serán decisivos. El equipo planea ampliar su red de clientes y distribuidores, asegurar insumos confiables, cerrar alianzas para tintas biodegradables y, finalmente, comenzar la producción piloto en Mérida. Todo apunta a que el segundo semestre de 2025 marcará un antes y un después en la historia de la startup.




